Periodismo Musical

Los Suaves

El cuarto disco de Los Suaves significó un gran cambio tanto en el sonido de la banda como en lo que sería la trayectoria de la misma de ahí en adelante. Aunque ya había colaborado con ellos anteriormente, este disco significó el debut del guitarrista Alberto Cereijo como miembro estable de los ourensanos. «Maldita sea mi suerte» vio la luz en 1991, fue grabado en los estudios Kirios de Madrid bajo la producción de Juan Miguel Sánchez. Lo primero que llamó la atención fue el endurecimiento del sonido, que acercó a Los Suaves a terrenos Heavy Hard Rockeros, un registro que no abandonarían de ahí en adelante. La primera en sonar es «Viajando al fin de la noche», un título con el que Yosi hace referencia al libro del mismo nombre de Céline. En lo musical, más de ocho minutos de desarrollo denso con ásperas guitarras de Alberto y Moncho entre largos pasajes instrumentales que nos llevan hasta un estribillo abierto con un Yosi reflexivo y desgarrador. Una bonita introducción con dos guitarras acústicas nos da paso a «Pardao», la emotiva historia de un vagabundo con su guitarra siempre a cuestas que combina sonidos acústicos y eléctricos para conformar una canción que forma parte de la historia tanto de la banda como del rock nacional. Todo el disco es un triste canto a la vida y las ilusiones perdidas vertido de instrumentación Hard rockera, uno de los temas que mejor representan dicho espíritu es «Parece que aún fue ayer». Algo parecido ocurre con el tema que da título al disco, «Maldita sea mi suerte» es un crudo lamento autobiográfico que no han podido sacar del set list desde entonces, un clasicazo en toda regla. «Pobre Sara» es una de esas canciones efectivas de hard rock guitarrero que han quedado sepultadas por otros clásicos que siempre demandó más el público. Otro punto fuerte de estos gallegos siempre fue la faceta acústica, «Tiempo perdido» fue un buen punto de partida para que tiempo después llegaran suntuosos cortes como «El último metro» o «No me mires». La majarada del disco fue «La noche se muere», casi veinte minutos de canción que ocupa toda una cara de un vinilo donde hicieron una exhibición de su pericia técnica Los siguientes guitarristas: Alvin Lee (Ten Years After), Carlos Raya (Sangre Azul), Carlos Rufo (Hiroshima), Eduardo Pinilla (Ñu), Jero Ramiro (Santa, Ñu), Kisco (Legion), Manolo Arias (Niagara), Ollie Halsall (The Rutles), Paco Ventura (Medina Azahara), Teo (Números Rojos), Tony Vallés (Manzano) y como no…. Alberto Cereijo. El punto desdramatizador lo pone la festiva «Dame rock and roll» con un espectacular solo inicial de Alberto y que sirvió durante mucho tiempo como presentación de la banda en directo. Se atrevieron a revisionarse a ellos mismos con una versión eléctrica del tema «Tiempo perdido». Sin bajar el pistón ni un momento nos ofrecen otro pildorazo altamente rockero como es «Pensando en tí» antes de cerrar con una nueva versión de si mismos como la versión acústica de «Parece que aún fue ayer». Un gran disco que fue el comienzo de una nueva era.

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