Enrique Bunbury

Bunbury – Posible

La carrera de Enrique Bunbury se sostiene por sí sola, no necesita demostrar nada que no haya hecho ya, y con su carrera en solitario lleva por bandera la búsqueda de sonidos en los que no ha ahondado, desde el electrónico «Radical sonora» el sonido tan mediterráneo de «Pequeño» hasta el fantástico «Expectativas». El músico maño vuelve con «Posible», una nueva colección de canciones que huyen del acomodo y nos presentan a un Enrique más introspectivo.

«Cualquiera en su sano juicio (se habría vuelto loco por ti)» es reveladora, con un misterioso piano inicial y elementos electrónicos que pueden evocar a ciertas canciones de los británicos Muse, una cadencia de lo más sugerente pero distinta. La importancia de los teclados y sintetizadores es una constante a lo largo de todo el disco, en «Hombre de acción» se hace patente de nuevo en un sugerente corte con entrecortados riffs y una brillante línea de bajo. En «Deseos de usar y tirar» hace una interesante mezcolanza de electrónica con una interpretación trágica y cabaretera, que recuerda a «Pequeño» y «Flamingos», a destacar el curioso recuerdo a Nick Cave así como la sección de cuerda de su tramo final. El inicio de «Mis posibilidades (Interstellar)» bien podría haber sido de bandas como Daft Punk, pero la identidad del vocalista es más fuerte que el propio estilo, lo que le permite moverse de un lugar a otro sin sonar extraño. «Las palabras» es un nuevo viraje estilístico, sobre una base drum’n bass y un tempo cuasi discotequero le adjuntan guitarras en una interesante mezcla. «Arte de vanguardia» es un medio tiempo cadencioso con un intenso estribillo donde vuelven a salir a la palestra los sintetizadores, este es uno de los temas que más recuerdan a discos anteriores. Contrasta con «Mariachi sin cabeza», que mezcla electrónica con elementos orquestales, un tema en una onda poco habitual en el. Machacón y ritmo el de «Como un millón de dólares» con guitarras cuasi funkeras ofreciendo una mezcla la mar de curiosa. «Indeciso o no» esta envuelta dentro de un misterioso aura tarantinesco, más oscura que la línea general del disco. El cierre llega con los solemnes coros gospel de «Los términos de mi rendición», de tempo reposado pero con altas cotas de emoción a lo que contribuye la estupenda letra. Buen trabajo, de escucha lenta para saborearlo como es debido.

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